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Cómo detectar enfermedades neurodegenerativas en mayores

El envejecimiento en las personas genera ciertos problemas y especialmente un aumento de las enfermedades neurodegenerativas

A menudo es difícil ver dónde terminan los cambios “normales” y dónde comienzan los “patológicos”. Por ello, es importante detectar las posibles enfermedades en mayores a tiempo.

Enfermedades neurológicas en personas mayores

Las enfermedades neurológicas ocurren en niños, adultos y personas mayores. Aquí se incluyen dolores de cabeza y otras dolencias más fuertes, como, por ejemplo, la Enfermedad de Huntington o la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

¿Alzheimer o no?

Muchas personas mayores asocian un deterioro de la memoria o deficiencias en el rendimiento intelectual como un síntoma de la vejez, pero también pueden estar asociadas con el Alzheimer.

En ambos casos, se asume que la afección no se puede contrarrestar e incluso muchos mayores niegan u ocultan sus problemas durante meses o años, en lugar de acudir al médico de cabecera para una evaluación más específica.

Sin embargo, la mayoría de los trastornos cerebrales se desencadenan por una gran cantidad de afecciones que no se localizan directamente en el cerebro.

Estos trastornos incluyen sobre-estimulación, fatiga, ronquidos con largas pausas en la respiración, falta de líquidos, fiebre, arritmia cardíaca, entre otros síntomas.

Diagnóstico precoz para detectar enfermedades neurodegenerativas en mayores

El propósito del diagnóstico del rendimiento cerebral, es excluir cualquiera enfermedad neurodegenerativa que pueda estar presente en la persona o identificarla lo antes posible.

El diagnóstico precoz no solo permite la intervención terapéutica en el curso de la enfermedad, sino que también permite comprender el comportamiento que el paciente mayor percibe como aterrador y extraño.

El diagnóstico se puede realizar mediante un procedimiento de dos etapas: el médico de familia será el responsable del diagnóstico inicial, que realiza con la ayuda de hojas de anamnesis específicas del paciente, incluida la anamnesis externa (interrogatorio de familiares).

Luego, el diagnóstico diferencial más complejo, es tarea de un especialista según lo recomendable por el médico de cabecera.

¿Cuáles son los signos y síntomas de las enfermedades neurodegenerativas en mayores?

Las enfermedades neurodegenerativas pueden producir una gama muy amplia de síntomas: neurológicos, psiquiátricos, atípicos e incluso mixtos.

Y, aunque estos síntomas pueden variar ampliamente, hay algunas señales que son algo comunes:

Síntomas físicos

  • Trastornos del movimiento (dificultad para caminar o para levantar un objeto).
  • Movimientos involuntarios.
  • Debilidad muscular o parálisis.
  • Ataxia, dificultad con el equilibrio.
  • Alteraciones sensoriales.
  • Convulsiones generalizadas o parciales.
  • Dificultad para hablar, dificultad para tragar.
  • Visión borrosa repentina, alteración de la visión del color o percepción de la luz.
  • Alteración de los movimientos oculares.
  • Alteraciones de las funciones básicas del cuerpo: respiración, ritmo cardíaco, función intestinal, termorregulación.

Síntomas psiquiátricos

  • Deterioro de la memoria a corto plazo o amnesia.
  • Estado de ánimo deprimido o depresión.
  • Cambios de personalidad.
  • Comportamiento anormal, agresión.
  • Alucinaciones visuales y auditivas.
  • Síntomas similares a la esquizofrenia.
  • Síntomas paranoides.
  • Confusión.
  • Alteración de la conciencia.

El principal desafío del diagnóstico médico, es el hecho de diferenciar los diversos síntomas a lo largo de la enfermedad. Al hacerlo, se puede determinar con más facilidad el tipo de afección.

Por ello, si una persona mayor presenta un síntoma que sugiera alguna enfermedad neurodegenerativa, debe consulta al médico lo antes posible. Un diagnóstico realizado a tiempo junto a un tratamiento adecuado, pueden ser clave para mantener con vida a la persona mayor por muchos años más.

Exámenes para el reconocimiento de las enfermedades neurodegenerativas

Como ya hemos comentado, las enfermedades neurodegenerativas conllevan una amplia variedad de síntomas.

Sin embargo, hay algunos síntomas a los que se debe prestar especial atención, especialmente si aparecen en conjunto.

El diagnóstico y la terapia pueden proteger a la persona mayor del desarrollo de trastornos graves, además de reducir o eliminar los que presente el paciente.

Hay que acotar que las terapias complementarias como la biorresonancia, la homeopatía, la acupuntura y otros métodos de medicina holística, no son 100% efectivas.

La efectividad de estos métodos es siempre un asunto individual y dependerá de la enfermedad específica, el organismo del paciente y su adherencia a las recomendaciones del terapeuta.

En este caso, los exámenes fisioterapéuticos se pueden dividir a grandes rasgos en:

  • Examen a nivel estructural

Incluye pruebas y escalas que evalúan el rango de movimiento en las articulaciones, la fuerza, la longitud de las extremidades, además de pruebas funcionales de partes individuales del cuerpo.

  • Examen neurológico

Incluye la evaluación de reflejos, espasticidad, sensación, percepción y coordinación. El examen neurológico se divide en un examen detallado del paciente (inspección), y los hallazgos psicológicos.

  • Examen a nivel de actividad cotidiana

Se analiza la marcha, las actividades generales de la vida cotidiana, el nivel de participación en la vida cotidiana, control postural y pruebas equivalentes.

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La importancia de las actividades físicas en nuestros mayores

Con el paso de la edad, la fuerza y ​​la masa muscular disminuye, lo que significa una menor capacidad para realizar las actividades cotidianas.

En ese caso, las personas pueden levantar menos peso y pierden energía con facilidad, lo que dificulta las tareas diarias e incluso el simple hecho de caminar se dificulta en gran medida.

Por lo tanto, la actividad física de las personas mayores es un aspecto importante a tener en cuenta y aquí te hablaremos más sobre este tema.

¿Cómo deben ser las actividades físicas en personas mayores?

A medida que disminuye la fuerza muscular, una persona mayor puede volverse más sedentaria y realizar una menor cantidad de actividades básicas.

Esto crea un círculo vicioso en el que la inactividad y una menor ingesta de alimentos, juegan un papel importante en la pérdida de masa muscular y la función motora en los mayores.

Debido a esto, las personas mayores tienen un mayor riesgo de caídas, fracturas y disminución de la densidad ósea, lo que se asocia con la aparición de una enfermedad conocida como la osteoporosis.

La respuesta a estos inconvenientes puede ser la actividad física, la cual debe ser correctamente seleccionada para que se adapte a cada caso particular.

El entrenamiento de fuerza estimula principalmente el crecimiento del tejido muscular, lo que permite obtener una fuerza y vitalidad satisfactoria.

También ayuda a mantener un peso corporal saludable, lo que alivia las articulaciones y retrasa la aparición de enfermedades degenerativas.

Ventajas de las actividades físicas en nuestros mayores

Gracias a la actividad física de las personas mayores, es posible mantener la flexibilidad y corregir rangos de movimientos en las articulaciones del cuerpo.

Al no realizar ninguna actividad física, se pueden tener dificultades para realizar las tareas cotidianas, como subir y bajar escaleras, levantarse de un sillón o cama, ir al baño, así como utilizar equipos ortopédicos como muletas o andadores.

Beneficios de las actividades físicas en nuestros mayores

Gracias al entrenamiento diario, es posible mantener un nivel adecuado de flexibilidad y movilidad del cuerpo.

Otro aspecto relacionado con los beneficios de las actividades físicas, es la prevención de caídas y además se puede obtener mayor energía corporal.

El entrenamiento en este caso, puede incluir ejercicios de equilibrio, gracias a los cuales la persona mayor puede trabajar su sentido del equilibrio y la estabilidad, lo que se traduce en un menor riesgo de caídas y, en consecuencia, menos probabilidad de lesiones peligrosas.

Las actividades físicas también disminuyen la probabilidad de osteoporosis, que es una de las enfermedades más comunes en mujeres mayores posmenopáusicas. Sin embargo, con la edad, el riesgo de desarrollar esta enfermedad también aumenta en los hombres.

Este es un problema digno de considerar, porque la enfermedad promueve fracturas de fémur, vértebras y antebrazo, las cuales dificultan significativamente el funcionamiento diario en la persona y pueden conducir a la discapacidad.

Gracias a la actividad física, se estimula la reconstrucción de los huesos, haciéndolos más fuertes, lo que reduce el riesgo de todo tipo de fracturas.

El entrenamiento también se encarga de mejorar la capacidad cardiovascular y la prevención de infartos, hipertensión, aterosclerosis e incluso ictus.

Además, el efecto de la actividad física regular es una caída de la presión arterial y una disminución de la frecuencia cardíaca, lo que aumenta la eficiencia física.

Por lo tanto, las personas mayores no deben tener miedo al entrenamiento y las actividades físicas, ya que tiene muchos beneficios y un impacto positivo en su calidad de vida.

Por ello, es importante fomentar estas actividades en personas mayores, ya que sin duda proporcionan un gran beneficio en la salud.

Cómo motivar a las personas mayores para hacer ejercicio con regularidad

Es importante introducir buenos hábitos en los mayores, como es el caso de la actividad física regular, una dieta saludable y minimizar estimulantes como el cigarrillo o el alcohol.

Cambios simples como caminatas más frecuentes o comer más verduras y frutas, ayudarán a mejorar la salud y a mantener la forma física e intelectual hasta la vejez.

Las personas adultas notarán los beneficios para la salud de la actividad física, tan pronto como seamos consistentes en sus acciones.

En este caso, la manera de ayudar a una persona mayor a mantenerse regular en sus actividades físicas, es determinar los días de la semana en los que se realizarán los ejercicios, y qué tipo de actividad es la más idónea (para que se sientan a gusto al realizarla).

Un plan específico ayuda a realizar una rutina de ejercicios ideal. Por ejemplo, los lunes se puede iniciar con una caminata de media hora, los miércoles con ejercicio en casa y los viernes con un día de ciclismo.

Si estás planeando una actividad más exigente para la persona mayor, como la bicicleta o el running, cerciórate que es recomendable para su edad o estado físico.

Y no olvides, las actividades físicas en nuestros mayores son de gran importancia para mantenerlos con buena salud y alejados del sedentarismo.